martes, 8 de julio de 2008
lunes, 7 de julio de 2008
Internet 2.0: Qué nos espera el futuro?
Se dice que es el futuro hecho realidad. Se trata de un mega proyecto creado en el año 1996 que pretende posicionarse como la tecnología del futuro. Este proyecto es administrado a nivel internacional por la UCAID (siglas en inglés de Corporación Universitaria para el Desarrollo Avanzado de Internet) y se trata de un desarrollo extremadamente avanzado de Internet que nos otorgaría herramientas nunca antes vistas.
Esta Web 2.0 fue diseñada inicialmente para las universidades y la transmisión instantánea de grandes cantidades de datos mediante la tecnología de la fibra óptica. De hecho, la clasificación habitual de bytes y kilobytes acá ya no corre, teniéndose que acunar el termino LOC que indica en el numero de veces de archivos de la Biblioteca del congreso de Estados Unidos. La idea es que este vehiculo se transforme en una elite. Internet actualmente tiene un fuerte sesgo comercial, por otro lado, la Web 2.0 aspira a poder transmitir datos para proyectos científicos de última generación y para aplicaciones tan prácticas como la telemedicina. Además permitiría a los estudiantes asistir virtualmente a sus clases, teniendo la posibilidad de estudiar en universidades extranjeras desde su PC. La enseñanza, la investigación y la colaboración, todos ellos elementos claves en esta nueva tecnología requerirían conexiones de banda ancha en tiempo real. Transmite datos a velocidades hasta de 2.4 giga bits por segundo, 45 mil veces más rápido que un módem a 56Kbps, permitiendo que los científicos prueben sus descubrimientos de laboratorio en el mundo real (Diario La Jornada, 23 de Marzo de 2006¬).
Además de los requerimientos tecnológicos mas amplios que los actuales, la motivación de la creación de este nuevo medio radica en la perdida de academicismo por parte de Internet tradicional, el cual se ha prestado para abundantes fines comerciales, como podemos ver día a día en nuestras búsquedas. Esto la hace inapropiada para la experimentación y los estudios de mayor envergadura. La transmisión masiva de estos conocimientos se presenta principalmente en las universidades, por lo que el uso de esta herramienta tendría un claro sesgo académico intelectual. Sería increíble de solo imaginarlo poder contar con recursos como estos, que indudablemente generarían un avance enorme en el conocimiento, y quien sabe si en el futuro lleguen a constituir una nueva época histórica.
Al parecer, con el acelerado ritmo de crecimiento y masificación de las tecnologías ya no queda nada que nos pueda impactar. Si Internet pudo posicionarse masivamente en el mundo en menos de dos décadas, no hay motivos por los cuales el advenimiento de la Web 2.0 sea un hecho palpable en el mundo de hoy. No obstante todo lo anterior, y como ya lo he recalcado en reiteradas ocasiones en textos anteriores, se debe manejar con mucho cuidado el uso de la información. La información constituye poder, y ese poder debe ser bien administrado. Debemos ser capaces de analizar qué mundo le legaremos a las futuras generaciones.
Esta Web 2.0 fue diseñada inicialmente para las universidades y la transmisión instantánea de grandes cantidades de datos mediante la tecnología de la fibra óptica. De hecho, la clasificación habitual de bytes y kilobytes acá ya no corre, teniéndose que acunar el termino LOC que indica en el numero de veces de archivos de la Biblioteca del congreso de Estados Unidos. La idea es que este vehiculo se transforme en una elite. Internet actualmente tiene un fuerte sesgo comercial, por otro lado, la Web 2.0 aspira a poder transmitir datos para proyectos científicos de última generación y para aplicaciones tan prácticas como la telemedicina. Además permitiría a los estudiantes asistir virtualmente a sus clases, teniendo la posibilidad de estudiar en universidades extranjeras desde su PC. La enseñanza, la investigación y la colaboración, todos ellos elementos claves en esta nueva tecnología requerirían conexiones de banda ancha en tiempo real. Transmite datos a velocidades hasta de 2.4 giga bits por segundo, 45 mil veces más rápido que un módem a 56Kbps, permitiendo que los científicos prueben sus descubrimientos de laboratorio en el mundo real (Diario La Jornada, 23 de Marzo de 2006¬).
Además de los requerimientos tecnológicos mas amplios que los actuales, la motivación de la creación de este nuevo medio radica en la perdida de academicismo por parte de Internet tradicional, el cual se ha prestado para abundantes fines comerciales, como podemos ver día a día en nuestras búsquedas. Esto la hace inapropiada para la experimentación y los estudios de mayor envergadura. La transmisión masiva de estos conocimientos se presenta principalmente en las universidades, por lo que el uso de esta herramienta tendría un claro sesgo académico intelectual. Sería increíble de solo imaginarlo poder contar con recursos como estos, que indudablemente generarían un avance enorme en el conocimiento, y quien sabe si en el futuro lleguen a constituir una nueva época histórica.
Al parecer, con el acelerado ritmo de crecimiento y masificación de las tecnologías ya no queda nada que nos pueda impactar. Si Internet pudo posicionarse masivamente en el mundo en menos de dos décadas, no hay motivos por los cuales el advenimiento de la Web 2.0 sea un hecho palpable en el mundo de hoy. No obstante todo lo anterior, y como ya lo he recalcado en reiteradas ocasiones en textos anteriores, se debe manejar con mucho cuidado el uso de la información. La información constituye poder, y ese poder debe ser bien administrado. Debemos ser capaces de analizar qué mundo le legaremos a las futuras generaciones.
Periodismo participativo y nuevos espacios de interacción en la red
Al hacer un análisis de lo que hoy en día está ocurriendo con el periodismo, es impresionante darse cuenta de la cantidad de cambios que está experimentando. Particularmente me gustaría tocar la relación existente entre el periodismo y los nuevos espacios de interacción en la red. Hoy en día, ya no es raro encontrarnos con cientos de noticias que nunca hubiesen llegado a buen puerto si no hubiera sido por la masificación de la tecnología y la participación ciudadana en la construcción de las noticias. Por ello, ya se hace frecuente encontarnos con videos aficionados que pueden captar el instante preciso en el que se desarrolla una noticia. Esto es trascendental y es a todas luces un gran apoyo para el avance del periodismo.
Ejemplificando lo anterior, durante el desastre del once de septiembre de 2001 en Estados Unidos, se vivió un fenómeno nunca antes registrado en la historia de la humanidad. Ahí se generó el mayor tráfico de visitas a sitios noticiosos registrado en la Web. Y con esto no sólo logramos acceder instantáneamente a las noticias de nuestro país y el mundo, sino también se nos otorga la posibilidad de modificar el periodismo, de darle cierto grado de atributos periodísticos a cada uno de los ciudadanos. Esta nueva herramienta, sin duda alguna, ha causado enormes debates en la profesión. Tomemos el caso del sitio OhmyNews.com. Se trata del sitio de noticias online más influyente de Corea del Sur y la particularidad que este tiene radica en que cada uno de los ciudadanos –previamente registrados- participan en la redacción de las noticias. Y no sólo participan de la redacción, sino también (esto es extensivo para todo Internet), cada usuario tiene la posibilidad de seleccionar con facilidad las noticias que él desea ver. Esto ha emergido como un desafío directo a los medios establecidos en solo cuatro años (Leander Kahney, "Citizen Reporters Make the News," Wired News, May 17, 2003). De acuerdo a los investigadores Bill Kovach y Tim Rosenstiel el periodismo está pasando por un claro período de transición: cada vez que se ha presentado un período de significativo cambio social, económico y tecnológico, ha ocurrido una transformación en las noticias. Esto es claro si consideramos el advenimiento de la tecnología, la cobertura noticiosa ha aumentado muchísimo, sumándose a la contribución de la ciudadanía, fenómeno ya comentado.
La gran trascendencia de este periodismo participativo y espacios múltiples en la red es que cada uno de nosotros tenemos la posibilidad de plasmar nuestra opinión, la cual será leída por un cibermundo cada vez más fecundo, proliferante. Ahora bien, también es necesario sopesar el efecto mediático que tendría un medio de comunicación digital personal. Con esto me refiero a los blogs y sus impactos en la sociedad. Existen datos que confirman la enorme cantidad de este tipo de páginas que se crean diariamente, lo que refleja un interés de la población por transmitir ideas y por difundir el pensamiento. No cabe duda que estamos pasando por un mundo post moderno que privilegia enormemente la información como pilar fundamental de nuestras vidas.
El desafío de cada uno de nosotros como individuos de una macro comunidad es saber administrar adecuadamente ese conocimiento y evitar a toda costa los potenciales efectos adversos que podría causar una falta de ética en su uso.
Ejemplificando lo anterior, durante el desastre del once de septiembre de 2001 en Estados Unidos, se vivió un fenómeno nunca antes registrado en la historia de la humanidad. Ahí se generó el mayor tráfico de visitas a sitios noticiosos registrado en la Web. Y con esto no sólo logramos acceder instantáneamente a las noticias de nuestro país y el mundo, sino también se nos otorga la posibilidad de modificar el periodismo, de darle cierto grado de atributos periodísticos a cada uno de los ciudadanos. Esta nueva herramienta, sin duda alguna, ha causado enormes debates en la profesión. Tomemos el caso del sitio OhmyNews.com. Se trata del sitio de noticias online más influyente de Corea del Sur y la particularidad que este tiene radica en que cada uno de los ciudadanos –previamente registrados- participan en la redacción de las noticias. Y no sólo participan de la redacción, sino también (esto es extensivo para todo Internet), cada usuario tiene la posibilidad de seleccionar con facilidad las noticias que él desea ver. Esto ha emergido como un desafío directo a los medios establecidos en solo cuatro años (Leander Kahney, "Citizen Reporters Make the News," Wired News, May 17, 2003). De acuerdo a los investigadores Bill Kovach y Tim Rosenstiel el periodismo está pasando por un claro período de transición: cada vez que se ha presentado un período de significativo cambio social, económico y tecnológico, ha ocurrido una transformación en las noticias. Esto es claro si consideramos el advenimiento de la tecnología, la cobertura noticiosa ha aumentado muchísimo, sumándose a la contribución de la ciudadanía, fenómeno ya comentado.
La gran trascendencia de este periodismo participativo y espacios múltiples en la red es que cada uno de nosotros tenemos la posibilidad de plasmar nuestra opinión, la cual será leída por un cibermundo cada vez más fecundo, proliferante. Ahora bien, también es necesario sopesar el efecto mediático que tendría un medio de comunicación digital personal. Con esto me refiero a los blogs y sus impactos en la sociedad. Existen datos que confirman la enorme cantidad de este tipo de páginas que se crean diariamente, lo que refleja un interés de la población por transmitir ideas y por difundir el pensamiento. No cabe duda que estamos pasando por un mundo post moderno que privilegia enormemente la información como pilar fundamental de nuestras vidas.
El desafío de cada uno de nosotros como individuos de una macro comunidad es saber administrar adecuadamente ese conocimiento y evitar a toda costa los potenciales efectos adversos que podría causar una falta de ética en su uso.
sábado, 5 de julio de 2008
Cultura, globalización y comunicaciones
Hace un tiempo atrás leía las crónicas de las minas de Indonesia. En ella se relataba que cerca de 14 mil personas trabajaban en minería utilizando camiones y maquinaria pesada en las montanas. Pero lejos lo más impresionante de todo fue el caso de los amungmes locales, quienes habían tenido un escaso contacto con el mundo exterior antes de la llegada de la minería en la década de los 60.
Como es de esperar, algunos amungmes se convirtieron en mineros, mientras que otros lucharon tenazmente por impedir la llegada de foráneos. Se relata en el texto que era frecuente que los miembros de esta tribu tomaran objetos de la propiedad de Freeport (la empresa en cuestión), como lo hizo un joven que se dio a la fuga tras robar las largas botas de un trabajador. Es valido preguntarse por que llevarse unas botas que no son útiles para quien trabaja en la mina. Obviamente a estos pueblos originarios les interesaban muchísimo los bienes manufacturados, habían visto todo el progreso que estos “invasores” traían y sin duda alguna, querían su parte.
Ya en el siglo XXI la tecnología moderna ha ofrecido muchas mejorías, pero a la vez ha ido destruyendo progresivamente un número enorme de culturas aisladas. Existen reportes de que en tan solo una década el número de lenguas de nuestro planeta podría reducirse a cerca de la mitad. Con la perdida de un pueblo no solo se va con el un lenguaje determinado, sino toda una forma de ver la vida, un conocimiento forjado mediante sucesivas generaciones.
Esta desaparición de las culturas tradicionales forma parte de una tendencia aun mas amplia: las sociedades humanas siempre se han combinado y modificado, pero en el agitado mundo de hoy, los bienes, las personas y sus ideas se desplazan cada vez mas rápido y mas lejos, diseminando por todo el mundo una cultura urbana apoyada principalmente en la tecnología y su dominio. Gracias a la radio, la televisión y el video, esta nueva cultura mundial llega a casi cada rincón de la tierra. Con estas formidables herramientas las sociedades más o menos desarrolladas aprenden y se benefician de las demás. En este mundo nuevo, lo antiguo y lo moderno se transforman mutuamente. Muchos de estos cambios, logrados con el peso que la historia siempre ha tenido (como los derechos humanos y la creciente exigencia de la democracia) son positivos, mientras que otros son menos deseables.
Estas expansiones culturales, tan propias de la globalización y apoyadas fuertemente por las herramientas comunicacionales con que hoy contamos, al aumentar sus influencias sobre otros pueblos, tienden a fragmentar la suya propia. Piensen en lo que ocurrió en Asia en el siglo XIII, el sánscrito era la lengua prevaleciente en buena parte del sur de este continente, pero debido en gran medida a las invasiones y la aparición de nuevas religiones, comenzaron a evolucionar grupos bien definidos que hablaban una cantidad enorme de lenguas. Para ser mas cercanos aun, el inglés, que hoy se haba en mas de una quinta parte del planeta, es un instrumento esencial para nuestra civilización global. No obstante, con el enorme poder que posee la electrónica y la informática, es posible que de una manera acelerada se desplace al inglés. Antes de que eso ocurra ya podemos notar una fusión de lenguas: En Ghana, Nigeria y Singapur ya existen lenguas que utilizan al inglés pero son incomprensibles para los extranjeros. Esto es una muestra más de que el mundo esta en permanente cambio, cambio que se ve aun más acentuado con los recursos tecnológicos con que hoy contamos.
Como es de esperar, algunos amungmes se convirtieron en mineros, mientras que otros lucharon tenazmente por impedir la llegada de foráneos. Se relata en el texto que era frecuente que los miembros de esta tribu tomaran objetos de la propiedad de Freeport (la empresa en cuestión), como lo hizo un joven que se dio a la fuga tras robar las largas botas de un trabajador. Es valido preguntarse por que llevarse unas botas que no son útiles para quien trabaja en la mina. Obviamente a estos pueblos originarios les interesaban muchísimo los bienes manufacturados, habían visto todo el progreso que estos “invasores” traían y sin duda alguna, querían su parte.
Ya en el siglo XXI la tecnología moderna ha ofrecido muchas mejorías, pero a la vez ha ido destruyendo progresivamente un número enorme de culturas aisladas. Existen reportes de que en tan solo una década el número de lenguas de nuestro planeta podría reducirse a cerca de la mitad. Con la perdida de un pueblo no solo se va con el un lenguaje determinado, sino toda una forma de ver la vida, un conocimiento forjado mediante sucesivas generaciones.
Esta desaparición de las culturas tradicionales forma parte de una tendencia aun mas amplia: las sociedades humanas siempre se han combinado y modificado, pero en el agitado mundo de hoy, los bienes, las personas y sus ideas se desplazan cada vez mas rápido y mas lejos, diseminando por todo el mundo una cultura urbana apoyada principalmente en la tecnología y su dominio. Gracias a la radio, la televisión y el video, esta nueva cultura mundial llega a casi cada rincón de la tierra. Con estas formidables herramientas las sociedades más o menos desarrolladas aprenden y se benefician de las demás. En este mundo nuevo, lo antiguo y lo moderno se transforman mutuamente. Muchos de estos cambios, logrados con el peso que la historia siempre ha tenido (como los derechos humanos y la creciente exigencia de la democracia) son positivos, mientras que otros son menos deseables.
Estas expansiones culturales, tan propias de la globalización y apoyadas fuertemente por las herramientas comunicacionales con que hoy contamos, al aumentar sus influencias sobre otros pueblos, tienden a fragmentar la suya propia. Piensen en lo que ocurrió en Asia en el siglo XIII, el sánscrito era la lengua prevaleciente en buena parte del sur de este continente, pero debido en gran medida a las invasiones y la aparición de nuevas religiones, comenzaron a evolucionar grupos bien definidos que hablaban una cantidad enorme de lenguas. Para ser mas cercanos aun, el inglés, que hoy se haba en mas de una quinta parte del planeta, es un instrumento esencial para nuestra civilización global. No obstante, con el enorme poder que posee la electrónica y la informática, es posible que de una manera acelerada se desplace al inglés. Antes de que eso ocurra ya podemos notar una fusión de lenguas: En Ghana, Nigeria y Singapur ya existen lenguas que utilizan al inglés pero son incomprensibles para los extranjeros. Esto es una muestra más de que el mundo esta en permanente cambio, cambio que se ve aun más acentuado con los recursos tecnológicos con que hoy contamos.
miércoles, 2 de julio de 2008
Aldea global
Actualmente vivimos un proceso de cambio permanente, de transformaciones que están marcando al mundo como nunca antes había ocurrido en la historia de la humanidad. Basta mirar nuestro entorno cercano para dimensionar el fuerte advenimiento de un sinnúmero de inventos que han ido mejorando nuestras comunicaciones, lo cual, como todo proceso histórico conlleva beneficios así como también riegos derivados del mal uso de poder que "per se" acompaña a la información.
Debido a la velocidad a la cual se están moldeando las comunicaciones, cada día más podemos observar que nuestro planeta se está transformando en una especie de aldea. Ya lo vemos desde el punto de la economía y los grandes mercados, los cuales en cierto sentido han sido capaces de homogeneizarnos cada vez más. Hoy ya no es extraño visitar un país y encontrarse con las mismas marcas, estilos musicales, formas de vida e ideologías políticas que en casa. Esto obviamente sólo es una generalización pertinente al desarrollo del tema, que no implica para nada una repartición uniforme de las costumbres y tradiciones distintivas que han acompañado a los pueblos inclusive por milenios. La estrechez de vínculos políticos, económicos y sociales se ha facilitado enormemente con el desarrollo tecnológico, el cual en teoría debiese disminuir las distancias e incomprensiones de las personas, logrando como fin último la emergencia de una conciencia global a escala planetaria.
No obstante lo anterior, este concepto a la vez que tangible todavía sigue siendo una verdadera utopía para un sinnúmero de pueblos. Fuertes movimientos anti-globalización descartan de plano que los beneficios otorgados por esta aldea global sean de provecho para todos, muy por el contrario, sostienen que el concepto de aproximación de las personas en una aldea, en la cual todos se conocen y participan en la vida y en las decisiones comunitarias, no se correlaciona en modo alguno con la sociedad contemporánea.
De todo lo anterior es necesario poder valorar el rol educador que a cada uno de nosotros como ciudadanos del mundo nos cabe. Probablemente en el corto plazo existirá una lucha aún más acentuada de los países excluidos de este proceso para ser escuchados e integrados en esta mega aldea. Nuestra tarea es ser sabios y prudentes en las decisiones que como humanidad debemos tomar para hacer más próspera nuestra breve existencia terrena.
Debido a la velocidad a la cual se están moldeando las comunicaciones, cada día más podemos observar que nuestro planeta se está transformando en una especie de aldea. Ya lo vemos desde el punto de la economía y los grandes mercados, los cuales en cierto sentido han sido capaces de homogeneizarnos cada vez más. Hoy ya no es extraño visitar un país y encontrarse con las mismas marcas, estilos musicales, formas de vida e ideologías políticas que en casa. Esto obviamente sólo es una generalización pertinente al desarrollo del tema, que no implica para nada una repartición uniforme de las costumbres y tradiciones distintivas que han acompañado a los pueblos inclusive por milenios. La estrechez de vínculos políticos, económicos y sociales se ha facilitado enormemente con el desarrollo tecnológico, el cual en teoría debiese disminuir las distancias e incomprensiones de las personas, logrando como fin último la emergencia de una conciencia global a escala planetaria.
No obstante lo anterior, este concepto a la vez que tangible todavía sigue siendo una verdadera utopía para un sinnúmero de pueblos. Fuertes movimientos anti-globalización descartan de plano que los beneficios otorgados por esta aldea global sean de provecho para todos, muy por el contrario, sostienen que el concepto de aproximación de las personas en una aldea, en la cual todos se conocen y participan en la vida y en las decisiones comunitarias, no se correlaciona en modo alguno con la sociedad contemporánea.
De todo lo anterior es necesario poder valorar el rol educador que a cada uno de nosotros como ciudadanos del mundo nos cabe. Probablemente en el corto plazo existirá una lucha aún más acentuada de los países excluidos de este proceso para ser escuchados e integrados en esta mega aldea. Nuestra tarea es ser sabios y prudentes en las decisiones que como humanidad debemos tomar para hacer más próspera nuestra breve existencia terrena.
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